SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

La profunda crisis económica y de inseguridad que atraviesa el Ecuador, provocó una respuesta popular en las calles: el Paro Nacional 2025. Esta jornada de lucha tuvo como principal demanda la derogatoria del Decreto 126, que incrementó el precio del combustible diésel y generó un aumento inmediato del costo de vida en el país.

Ante este escenario, diversas organizaciones sociales anunciaron movilizaciones indefinidas en septiembre de 2025. Entre ellas, el Frente Nacional Antiminero (FNA) confirmó su adhesión al paro nacional el 19 de septiembre, en defensa de los territorios amenazados por la expansión minera. 

Sin embargo, incluso antes de que las movilizaciones iniciaran, el Estado respondió con persecución. Desde el 18 de septiembre de 2025, el gobierno de Daniel Noboa puso en marcha una campaña de criminalización contra las organizaciones populares del país bajo una nueva forma de persecución denominada “asfixia o acoso financiero”.

Como parte de esta ofensiva, una lista de 61 personas —dirigentes y ex dirigentes sociales, ecologistas, comunicadores sociales, académicos, técnicos y defensoras y defensores de derechos humanos—, entre ellas 16 integrantes del Frente Nacional Antiminero, fueron sometidos a procesos judiciales por el presunto delito de “enriquecimiento privado no justificado”. De manera paralela, se bloqueó las cuentas bancarias personales de varios procesados, sin orden judicial ni justificación administrativa alguna. Un mes después, ante la ausencia total de pruebas y el colapso de las acusaciones iniciales, el Gobierno amplió los cargos incorporando la figura de “financiamiento de terrorismo” para acallar nuestras voces.

Cuatro meses después del inicio de esta persecución, y pese a que la defensa legal ha demostrado la inocencia de las personas acusadas y aunque instancias judiciales han ordenado el desbloqueo de las cuentas bancarias, el acoso y la asfixia financiera persisten. Esto se ha concretado con el cierre definitivo y unilateral de las cuentas bancarias de al menos 8 luchadores sociales y defensores de derechos humanos y de la naturaleza, una medida arbitraria que vulnera derechos fundamentales y busca intimidar, estigmatizar, acallar las voces incómodas para el poder corporativo y debilitar a la organización popular.

Frente a esta grave situación, denunciamos que la criminalización no es un hecho aislado, sino una estrategia sistemática del Estado para silenciar a quienes defienden la vida, los territorios y los derechos colectivos.

Por esta razón, hemos decidido impulsar la campaña SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS, con el objetivo de visibilizar esta injusticia contra nuestras hermanas y hermanos y exigir el cese inmediato de todas las formas de persecución contra las defensoras y defensores de la naturaleza. Seguiremos en pie, en unidad y resistencia, porque ningún decreto, amenaza o montaje judicial detendrá la lucha histórica de los pueblos por la justicia social y ambiental.

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

SIN DEFENSORES NO HAY DERECHOS

En medio de esta injusta persecución, abrimos nuestras vidas al país para que se conozca la verdad., invitamos al país a conocer las historias de vida de las personas hoy criminalizadas. Invitamos a escuchar y mirar las historias de quienes hoy somos criminalizados, porque detrás de cada nombre hay una vida de trabajo, de lucha y de arraigo al territorio. Somos campesinos y campesinas que vivimos de la tierra, que sembramos, cosechamos y cuidamos el agua y la naturaleza como herencia para nuestras hijas e hijos. No necesitamos escondernos ni ocultar quiénes somos: damos la cara, mostramos nuestras manos, nuestras casas y nuestros caminos. Frente a la mentira y la estigmatización, respondemos con nuestras historias de vida, demostrando que somos personas honestas, humildes y dignas, que defendemos el territorio no por interés, sino por amor, convicción y compromiso con los pueblos y la vida. 

DEFENDAMOS A LOS DEFENSORES

En el marco de la imposición de proyectos mineros en comunidades y pueblos rurales del Ecuador, el Gobierno ha desplegado una violencia sistemática y brutal con la militarización de territorios y una ola de criminalización sin precedentes en Ecuador. Sólo en los últimos años se registra más de 200 campesinas y campesinos defensores del territorio con procesos judiciales en su contra iniciados por directivos, empleados personas ligadas a corporaciones mineras transnacionales. Las provincias con mayor concentración de personas criminalizadas son Imbabura, Cotopaxi, Bolívar, Los Ríos y Azuay, justo donde existen los conflictos más fuertes provocados por invasiones mineras. 

El último informe de junio de 2021 de la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos del Ecuador documentó 449 personas criminalizadas en el marco de la defensa del territorio, evidenciando un patrón sistemático de uso del sistema penal como mecanismo de represión y control. Según el registro de la Alianza, estas criminalizaciones se dieron principalmente a través de detenciones arbitrarias, procesos judiciales sin garantías y el uso desproporcionado de figuras penales contra manifestantes, líderes sociales y personas defensoras de derechos humanos, lo que constituye una grave vulneración a los derechos a la protesta, al debido proceso y a la defensa del territorio.

Los últimos cuatro años no ha sido posible sistematizar el número de personas criminalizadas por corporaciones mineras, sin embargo, la resistencia ante el extractivismo ha demostrado que a pesar de la criminalización y política de terror impulsada por parte del Estado contra las comunidades, no detiene la lucha por la vida y la naturaleza.

Frente a este escenario de profundización de la criminalización en Ecuador, hacemos un llamado a la solidaridad para sostener la defensa legal de nuestras compañeras y compañeros que hoy enfrentan procesos judiciales por ejercer su derecho a la defensa del territorio. Su lucha es colectiva y su criminalización nos afecta a todas y todos; por eso, el apoyo económico, jurídico y político es clave para resistir, acompañar y garantizar que no se imponga la injusticia ni el miedo.

CON EL APOYO DE:

CHICAL

La parroquia Chical está en riesgo debido al proyecto Espejo, otorgado a la transnacional Cornerstone y la Empresa Nacional Minera ENAMI EP, que afecta el 92% del Bosque Protector Cerro Golondrinas. Este bosque es la fuente de agua para unas 13,000 familias chicaleñas, quienes dependen de ella para consumo humano, agricultura, ganadería y turismo. La explotación minera amenaza seriamente el suministro de agua en la zona.